Para
qué he de guardar este manojo de llaves
si
todas las puertas están abiertas
por
ellas entran y salen atardeceres
como
salen los recuerdos y las ausencias
hay
tal dispersión de pasos
que
medir pisadas es un descubrimiento
un privilegio sin pausa y sin prisa
mis
dedos, sus huellas
quedan
dando giros en las puertas
Ábrete
cielo, espárcete en el éter
yo
misma me sorprendo de mí misma
he
llamado cinco veces y sólo oigo el silbido
de
la noche
vuelta escama.
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