domingo, 24 de febrero de 2013

Aldabas



Para qué he de guardar este manojo de llaves
si todas las puertas están abiertas
por ellas entran y salen atardeceres
como salen los recuerdos y las ausencias
hay  tal dispersión de pasos
que medir pisadas es un descubrimiento
 un privilegio sin pausa y sin prisa
mis dedos, sus huellas
quedan dando giros en las puertas
Ábrete cielo, espárcete en el éter
yo misma me sorprendo de mí misma
he llamado cinco veces y sólo oigo el silbido
de la  noche  vuelta escama.

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